El talento cuanto más se usa más crece

Reencontrarse con El Principito a los 58 años tiene una lectura diferente, por ejemplo vuelves a deleitarte con ese arranque –por cierto, uno de los más bonitos que nunca he leído- en el que A. de Saint Exupéry se disculpa por dedicar el cuento a un adulto o mejor aún -se autocorrige el escritor- “al niño que una vez fue esa persona mayor”. Me gusta pensar que se lo está dedicando a todos los senior que han sido, son y serán.

Con el Zorro el principito descubrió los secretos de la amistad

Cuando el pequeño protagonista llegó a la tierra, ya acumulaba una gran experiencia. Había estado en otros planetas, donde había conocido gente extraña: un rey, un vanidoso, un bebedor, un farero, un geógrafo …” En la Tierra había tenido como amigo a un zorro, que le había enseñado el secreto de la amistad: “ sólo se ve bien con el corazón; lo esencial es invisible para los ojos”. 

Antes de todas estas experiencias viajeras, el Principito también había hecho sus pinitos como pintor. En concreto, había pintado una boa que se había comido un elefante pero las personas mayores sólo veían un sombrero en su dibujo. Esto le produjo una profunda frustración que le llevó a abandonar su incipiente carrera artística y a exclamar: “Las personas mayores me desanimaron de mi carrera de pintor a la edad de seis años…” 

El principito y el talento senior

¡Qué fantástico pintar a los 58 serpientes que se comen elefantes!

Si yo fuese Saint-Exupéry, y estuviese escribiendo la segunda parte de El Principito, me lo imaginaría ya en una edad madura. Pongamos que cincuenta y ocho. Delante de un caballete, pintando afanosamente boas que se han comido elefantes para una exposición en una galería del esteroide 327, sin prestar la menor atención a los comentarios de la gente mayor.

Siguiendo el hilo literario, también viene a mi mente un joven que en un lejano 1946 y con 25 años trabajaba como administrativo en la Seguridad Social. Hacía poco que se había casado, acababa de ser padre y de publicar, sin éxito alguno, su primera novela “Tierra de pecado”. A pesar de esa falta de éxito, -me resisto a llamarlo fracaso- persistió en su vocación y escribió una segunda novela, “Claraboya”, que no fue publicada hasta el 2012, dos años después de su fallecimiento y catorce desde que le otorgasen el Novel.

Ya en 1980, un joven José Saramago de 58 años publicaba su primera gran novela “Levantado do chão” (“Levantado del suelo”) –¡el título sugiere tantas lecturas!- y con ella llegaba el reconocimiento de público y crítica. Qué fortuna para todos los amantes de la lectura, el que Saramago no nos haya hurtado su Talento Senior y que en la literatura no haya ERES, sólo IVAS e IRPFS.

En estos tiempos en que la esperanza de vida ha crecido, en que no dejamos de hablar de los valores de la juventud, -estado que, por otro lado, se cura con los años- en que asistimos a prejubilaciones y despidos. En que hemos conocido jefes y colegas reyes, vanidosos, fareros bebedores,… Me pregunto cuántos Saramagos son expulsados del mercado laboral sin que hayan tenido la oportunidad de escribir su obra maestra, como la que ahora mismo está escribiendo José Ignacio Goirigolzarri que, también a los mismos 58 años, fue rescatado de su retiro para sacar a Bankia del pozo en que se encontraba. O cuántos, por un desafortunado juicio de alguien con mucha autoridad y poco criterio, han cumplido los 58 sin haber pintado boas comiéndose un elefante.

Saramago primer éxito a los 58 años

¡A los 58 un joven Saramago logró el éxito con “Levantado do chao” y 18 después el Nobel!

Lo tremendamente positivo a los 58, cuando las obligaciones de hipoteca se han acabado, los hijos viven sus vidas, hemos descubierto muchos secretos importantes de la vida, es que gozamos de una gran libertad para decidir qué haremos en el resto de nuestra vida. Por ejemplo, seguir trabajando, retomar ese grupo de rock abandonado al empezar la universidad, montar un negocio de tecnología para la moda, mejorar el hándicap, ir a Londres a estudiar diseño de moda en la Saint Martin School of Art compartiendo pupitre con Antonio Banderas… Lo único seguro es que en lo que hagamos, seguiremos aplicando el mismo talento de siempre, ya que el talento es el único activo que cuanto más se usa más crece.

 

2 comentarios en “El talento cuanto más se usa más crece

  • Precioso post, Mª Antonia
    Muchas gracias por tu sensibilidad y tu talento
    estoy seguro que seguirá habiendo pintores de boas/elefantes y de que los senior lograremos hacer que la sociedad vuelva los ojos a sus mayores

  • Bonito y sabio post. Te comento una cosa curiosa de Saramago., Mª Antonia. Tuve la suerte de estar en un curso que impartió en la Universidad Menéndez Pelayo hace unos años. A parte de su vitalidad (tenía por entonces creo que unos 80 años y entraba dando brincos a la clase todos los días), nos comentó que, gracias o por que fue despedido de un trabajo en un periódico, pudo tener el tiempo para empezar a escribir novelas. A veces los ERES son una oportunidad para sacar facetas y una potencia laboral que había permanecido oculta en tu anterior trabajo y que es una pena que se pierda.

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