El becario

Hortensia Mañas

Sinopsis: La joven dueña de un exitoso negocio online dedicado a la moda acepta a regañadientes que la compañía contrate como becario a un hombre de 70 años, pero poco a poco irá dándose cuenta de que ese hombre es alguien indispensable para la empresa. (FILMAFFINITY) Nancy Meyers ya ha dirigido comedias dramáticas en las que personajes mayores son protagonistas, como en ‘It´s Complicated’ o ‘Something´s Gotta Give’. Ahora en ‘The Intern’ decide enfrentar esa brecha generacional.

Ben Whitaker, un hombre de 70 años jubilado y viudo decide atender una oferta de empleo de una empresa que vende ropa por internet y solicita becarios de la tercera edad con el fin de responder a una causa de responsabilidad social. Ben envía su solicitud, siguiendo el modelo que, por cierto, también proponemos en este proyecto de Talento Senior desde la Fundación Personas y Empresas y se queda con el puesto, siendo asignado como apoyo a la dueña de la empresa y Directora General (Anne Hathaway), una joven adicta al trabajo, casada, con una hija y un marido que abandonó su carrera para apoyarla. En una empresa de jóvenes empleados, donde el uso de Internet y las redes sociales son la base del negocio y también el modelo de relación, Ben seduce a todos con su facilidad de relación personal y directa, su capacidad de escuchar y su excelente nivel de inteligencia emocional llegando a ser una referencia para todos. En esta película, además de mostrar la enorme brecha generacional que existe entre los mayores de 55 años y los jóvenes nativos digitales, también se muestran las carencias que produce este modelo en nuestros hábitos y nuestras habilidades para relacionarnos y solucionar problemas que, a primera vista no son importantes, pero que en realidad pueden afectar muy directamente con nuestro bienestar y actitud ante la vida. Así que estamos hablando de una generación que necesita familiarizarse con el uso de las nuevas tecnologías, pero también hablamos de las necesidades de la nueva generación de jóvenes internautas. Los expertos en el Congreso Internacional de Pensamiento celebrado en Bilbao este verano, nos alertan sobre los retos de educar a jóvenes que viven más pendiente de las pantallas que del mundo real.

Alone together, juntos, pero solos. Es el término acuñado para definir la nueva dimensión relacional del hombre que traen consigo los jóvenes. Lo vemos a cada momento en esta vida mediada por internet: ocupamos un espacio físico, pero nuestra atención está en nuestra pantalla. Estamos en cuerpo, pero no en alma, en palabras de Paloma Díaz Sotero en “Los desafíos del Homo Digitalis”.

Abundando en el tema, en el libro “ Atrapados”, de Nicholas Carr, se nos muestra cómo la interacción entre hombre y tecnología tiende a atrofiar determinadas capacidades a medida que externalizamos determinadas funciones a una máquina,. La multitarea, instigada por el uso de Internet, nos aleja de formas de pensamiento que requieren reflexión y contemplación, nos convierte en seres más eficientes procesando información pero menos capaces para profundizar en esa información y al hacerlo no solo nos deshumanizan un poco sino que nos uniformizan. Parece que ambas generaciones tienen mucho que aportarse la una a la otra. Tenemos que aprovechar esas dos maneras de concebir y afrontar el mundo. Y, aunque en la película se resuelve de un modo feliz ya que – cómo iba a ser de otra manera- se trata de una comedia americana, en la realidad son interesantes las diferencias para colaborar en equipos de trabajo y en proyectos donde compartir y aportar las mejores capacidades de cada generación es fundamental. En ambos casos y para las dos generaciones, se requiere aprendizaje, auto confianza y dedicación.

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